Una de las cosas más complicadas que nos toca enfrentar a la hora de salir a entrenar es la falta de motivación, sabemos lo bien que nos hace salir a entrenar, que la mejora solo se consigue con constancia, que cuando terminamos de correr siempre nos sentimos mejor, etc... pero a la hora de salir la motivación suele ausentarse, ¿que podemos hacer para que no nos cueste tanto dar el primer paso? desde mi experiencia personal solo puedo decirles una cosa: no se puede hacer nada.
A mi siempre me cuesta arrancar con los entrenamientos, creo que es lo más difícil de todo, ni las cuestas ni las pasadas ni los fondos interminables me cuestan tanto como ese primer envión que tengo que tomar para salir de casa. Para los que practican este deporte en forma amateur y que suelen hacerlo después de una jornada laboral cada pequeño inconveniente puede ser la excusa perfecta para suspender un entrenamiento, si hace mucho calor cuesta y si hace mucho frío cuesta el doble, ni hablar si vemos que empieza a llover; debo reconocer que más de una vez le agradecí a la lluvia que me de la oportunidad de faltar, lo peor de todo esto es que puede volverse muy fácil encontrar excusas y cuando menos nos damos vemos que llevamos varios días sin calzarnos las zapatillas.
Por eso lo mejor que podemos hacer es evitar caer en la tentación de pegar el faltazo, les aseguro que con el tiempo se vuelve cada vez más fácil salir a correr porque llega un momento que el cuerpo lo necesita, por lo general nuestro físico es más inteligente que nuestra cabeza y se da cuenta pronto de lo que le hace bien. Lo mejor para motivarse es plantearse objetivos y es por eso que las carreras son tan importantes, no porque vayamos a salir primeros (algo que en mi caso nunca ocurrió y que dudo que ocurra) si no porque nos sirve para planificar los entrenamientos en función de una fecha, si no entrenas en tiempo y forma no vas a llegar a la carrera como te gustaría; también sirve mucho ser parte de un grupo de entrenamiento, la compañía y el compromiso con otros nos sirve para mantener la constancia. A mi lo que más me motiva es saber que si no entreno no voy a poder bajar la marca, es algo que me de mucha bronca (supongo que suele pasarle a todos) y que me frustra muchísimo.
En realidad la falta de motivación es algo con lo que tenemos que lidiar constantemente, a veces más, a veces menos, pero es algo que siempre va a estar ahí tratando de hacernos fracasar, depende de nosotros poder superar ese escollo. Hay que recordar lo bien que nos hace entrenar y tratar de rememorar eso que sentimos al oir nuestro corazón latir con cada paso que damos al trotar.
Para despedirme les dejo un video que ningún corredor puede dejar de ver.
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